El área atravesaba un contexto de múltiples reformas institucionales, aumento de la carga operativa y cambios recientes en el liderazgo. Este escenario generaba sobrecarga en el líder, falta de claridad en roles y responsabilidades, criterios dispares entre el equipo y dificultades para gestionar el conocimiento acumulado del equipo.
Al mismo tiempo, los integrantes del área manifestaban la necesidad de contar con mayores espacios de alineamiento interno, mejores instancias de coordinación del trabajo y una estructura que acompañara el crecimiento y desarrollo profesional de las personas.
La intervención comenzó con un diagnóstico organizacional basado en entrevistas en profundidad a integrantes del área para identificar patrones en la forma de trabajar, los principales cuellos de botella y las oportunidades de mejora en el modelo operativo.
A partir de ese diagnóstico se co-diseñó junto con el líder del área, una propuesta de evolución organizacional que incluyó la creación de una capa intermedia de coordinadores y referentes temáticos, con el objetivo de distribuir mejor las responsabilidades y liberar
al jefe para concentrarse en tareas estratégicas.
El modelo se complementó con nuevas rutinas de planificación y coordinación del trabajo, sistemas de back-up entre equipos para balancear la carga laboral y mecanismos para fortalecer la gestión del conocimiento.
En paralelo, se trabajó en el fortalecimiento del rol de liderazgo mediante mayor delegación, claridad en la toma de decisiones y espacios regulares de feedback y desarrollo del equipo.