Nos contactan desde la oficina de un banco multilateral en un país miembro para pedirnos un proceso de consultoría con el objetivo de llevar al equipo gerencial a un próximo nivel de efectividad.
El desafío: ayudar metodológicamente al equipo a diseñar una hoja
de ruta estratégica y a gestionar la ejecución de iniciativas prioritarias tanto hacia afuera como hacia dentro de la oficina. ¿Cómo lograrlo cuando hay una alta carga operativa y hábitos de trabajar de manera reactiva y fragmentada?
La consultoría involucró dos etapas. La primera fue preparar y llevar adelante un taller presencial con el equipo gerencial que permitió reforzar el alineamiento sobre las prioridades y los objetivos a alcanzar y la manera de trabajar para alcanzarlos. El producto: un mapa con focos estratégicos y condiciones declaradas como “imprescindibles” para alcanzar la visión de éxito. Esto se reflejó no solo en una narrativa compartida, sino también en acuerdos, iniciativas y responsables de llevarlas adelante.
La segunda etapa involucró un acompañamiento y soporte metodológico a través de sesiones virtuales para apoyar al equipo gerencial en la ejecución y el monitoreo de las iniciativas definidas, de manera coordinada y efectiva. El resultado: un equipo más cohesionado, ágil y estratégico, con resultados concretos producto de un liderazgo más protagónico sobre las prioridades de una hoja de ruta compartida.