La jefatura de un equipo sectorial de un banco multilateral nos pidió ayuda para facilitar la adopción de un cambio en su estructura, asociado a la creación de un rol de coordinación regional. El objetivo era delegar tareas de gestión en mandos medios para de este modo fortalecer el acompañamiento de los equipos técnicos distribuidos en más de 15 países y mejorar la articulación entre especialistas que trabajan en una misma región.
Esta estructura también permitiría descomprimir un tramo de control amplio en la conducción del área y favorecer un liderazgo más
cercano, capaz de acompañar el desarrollo de las personas dentro del equipo. Si bien el rol existía, lo hacía principalmente en términos informales, sin un marco claro respecto de su propósito, alcances y forma de operar, lo que dificultaba su legitimación dentro del equipo.
El objetivo del proyecto fue fortalecer e institucionalizar esta estructura intermedia, integrándola a la dinámica cotidiana de gestión y cuidando el engagement del equipo.
El proceso inició con un diagnóstico cualitativo, mediante entrevistas con coordinadores regionales y miembros del equipo, con el objetivo de comprender cómo se estaba ejerciendo el rol en la práctica e identificar los principales riesgos, tensiones y oportunidades. A partir de estos insumos se desarrolló un proceso de trabajo orientado a:
El proceso se desarrolló de manera colaborativa y estuvo enfocado en instalar y gestionar el cambio asociado a la formalización del rol dentro de la dinámica del equipo, combinando instancias de análisis con espacios de conversación estratégica con la jefatura, los coordinadores y los miembros del equipo.
Se logró establecer una base común para el ejercicio del rol de coordinación regional, fortalecer su función como articulador entre estrategia y operación, y generar lineamientos concretos para orientar su evolución en el próximo período.