Dos áreas de operaciones de una compañía del sector energético nos convocan con el objetivo de mejorar la colaboración entre sus equipos, fortaleciendo la comunicación y la calidad del relacionamiento entre las partes.
Si bien inicialmente la necesidad se planteaba como un problema de interacción entre personas, el relevamiento permitió identificar que las tensiones respondían principalmente a falta de claridad en los
procesos compartidos, roles poco definidos y ausencia de acuerdos de trabajo entre las áreas.
Cada equipo operaba priorizando su propio ámbito de gestión, sin una comprensión común de qué, cómo, con qué calidad y en qué plazos se requerían los entregables, lo que generaba malentendidos, retrabajos y fricciones recurrentes.
La intervención comenzó con una etapa de diagnóstico basada en entrevistas a distintas personas clave de ambas áreas, con el objetivo de comprender las dinámicas de trabajo y los principales puntos de dolor entre los equipos.
A partir de ese análisis se facilitó un proceso de trabajo conjunto orientado a revisar el proceso end-to-end con la participación de todas las funciones involucradas, facilitando instancias
estructuradas para explicitar expectativas, clarificar responsabilidades y construir acuerdos operativos compartidos.
Durante las sesiones se definieron roles, responsabilidades, estándares de trabajo y acuerdos de coordinación entre las áreas, estableciendo una base común para la interacción futura y favoreciendo una mirada más integrada del proceso.